En cada movimiento que el sistema te propone, hay un botón "¿Por qué este?". Te muestra qué observó de ti, qué otras opciones consideró, y qué regla terminó decidiendo. En español, primera persona, sin números crudos.
Cuando declaraste tu objetivo en el onboarding — algo concreto como "1:1s con manager sin sudar" o "system design interviews" —, cada movimiento que el agente elige incluye una sola frase atando esa actividad a tu objetivo. Si no se puede trazar la línea honestamente, el agente prefiere callar.
Una vez por semana, el agente te entrega un párrafo narrativo de qué cambió: errores que bajaron, ítems que dejaron de fosilizar, fluencia hablada que se alargó. Con números reales — los suyos, no inventados. Si no hay material para contar, no hay narrativa esa semana.
Y cuando una actividad no encaja en el momento — estás cansado, ya hiciste mucho de eso, prefieres algo más corto — hay un botón discreto para salir con razón. Salir mid-actividad no es fallar; es información que el agente usa para no repetirte el mismo tipo de actividad en los próximos días.
La razón no es solo transparencia: es pedagogía. Externalizar el razonamiento es la forma en que se construye la metacognición — ver por qué hace falta hacer X hoy es el primer paso para que mañana puedas decidirlo solo.